Dios siempre ha protegido nuestro país, algunos dicen que la fe de nuestra isla es tan fuerte que nos cubre con su manto protector. La realidad es que a veces los dominicanos nos comportamos como esos hijos sobreprotegidos, tenemos los problemas habituales de los países subdesarrollado lo cual es paradójico, somos una isla que dé pasos agigantados en una parte y se mantiene en una burbuja por otra parte. Hemos vivido desastres naturales, como devastación por huracanes, inundaciones todo lo que tiene que sufren las islas en el caribe, pero sin embargo accidentes de catastróficos como tal no la hemos vivido ¡Gracias a Dios!

Se termina, cuando todo termina.

En estos días he escuchado muchas actitudes derrotistas empezando el año, y no sé si en mi torrente sanguíneo hay exceso de Bevione y de John Maxwell, pero realmente no entiendo qué está pasando en este 2016, espero reconsideren. Mi historia de vida puede parecer dura para algunos, pero para mí no lo es, para mi es lo normal que me tocaba vivir y la he disfrutado en las buenas como en las malas, porque de esta última he sacado mi fuerza.

El ser humano llega al mundo libre de pecados, y los adquiere a medida que va creciendo, en los 10 mandamientos existe una ley que Dios nos lego vía  Moisés que  cita “No darás falsos testimonios, ni mentiras”. Cerremos los ojos por un momento y pensemos ¿Cuántas veces al día digo mentiras? ufff