Cada día en nuestro normal vivir,  notamos como el hombre desea obtener el mismo poder de Dios y juzgar, llegando a un punto que a veces desafía abiertamente su autoridad.  Y aun cuando no cree en una fuerza mayor, con solo un motivo de demostrar su poder ante otras personas es suficiente. Vemos como naciones su
fren bajo sus gobernantes estos determinan el destino de su pueblo con acciones que pueden ser al final autodestructivas, como partidos políticos se dividen creando inestabilidad no solo a suinstitución, sino a sus seguidores que invierten a veces una vida y sus recursos para apoyarlos, pero en lo cotidiano es donde vemos más la lucha y disputa con el solo deseo de “Jugar a ser Dios”.