Es acostumbrado a que cuando sentimos que las cosas no resultan como queremos o pensamos, nos demos por vencido. Quizás los pensamientos derrotistas se agolpen en nuestro cerebro pidiéndonos una y otra vez dejar de seguir luchando por aquel sueño que se ve cada vez más lejos. A veces la realidad de cada día nos hace jugarretas para desviar nuestra atención, pero es allí donde debemos encontrar las fuerzas necesarias y simplemente seguir.

Los tiempos son los mismos, las situaciones similares, lo único que ha cambiado es el entorno y las influencias todo esto como fruto del desarrollo e integración de la tecnología en nuestra vida. Antes la mujer era la responsable de educar a los hijos en casa, no trabajaba; pero igual pasaban cosas desagradables existían otros conflictos, la diferencia radica en que no somos los mismos y nuestro ambiente tampoco. Nuestras prioridades han cambiado junto a ellas las de nuestros hijos.

Se termina, cuando todo termina.

En estos días he escuchado muchas actitudes derrotistas empezando el año, y no sé si en mi torrente sanguíneo hay exceso de Bevione y de John Maxwell, pero realmente no entiendo qué está pasando en este 2016, espero reconsideren. Mi historia de vida puede parecer dura para algunos, pero para mí no lo es, para mi es lo normal que me tocaba vivir y la he disfrutado en las buenas como en las malas, porque de esta última he sacado mi fuerza.

Siempre en la oficina tiendo a decirle a mis compañeros, ante un hecho que entendemos injusto o que afecte a otra área les digo “Véanse siempre en el espejo de otro” y cuando vi el caso de Juan De Los Santos (Juancito Sport) me sucedió lo mismo,  para mi fue una tragedia donde 3 familias perdieron su cabeza de hogar, pero en las redes se volvió en un circo romano de mal gusto, si no sabes que paso ver la cobertura especial de Listín Diario donde puedes encontrar todo lo sucedido en torno a este triste caso.