Si algo es efectivo  para avanzar, es hacer una revisión  de cómo nos fue el año antes de finalizar. Es una manera de corregir y establecer nuestras metas para el entrante, un resumen de nuestras acciones nos permite ver que tanto avanzamos, que objetivos vale la pena evaluar o que quizás eliminar definitivamente de nuestra Lista de Deseos.

Siempre he dicho es mejor lamentarlo que nunca haberlo vivido. Aquellos que se jactan de que nunca les han roto el corazón o tienen la lotería de estar con la misma persona siempre, los felicito no saben lo que sufre cuando fallas, pero algo si debo reconocer es mejor mil veces vivirlo a desconocer este sentimiento, por eso es un riesgo que debemos tomar con los ojos cerrados.  Carecer de emociones, debe ser algo muy aburrido con el transcurrir del tiempo ya la madurez te ayuda a sobrellevar las relaciones con tu entorno, las cosas afectan menos, quizás hasta te permite tolerar situaciones que antes te molestaban.

Hace mucho tiempo, vivíamos de un modo distinto disfrutábamos de las pequeñas cosas como jugar en la calle cuando no había luz, oler a tierra mojada cuando estaba  lloviendo, o jugar con los amigos en la playa. Hoy cambiamos esas cosas por pantallas, las ventanas nuevas al mundo que nos va aislando cada vez más, entonces cuando estábamos aislados del mundo estábamos en contacto con nuestro entorno.

Hace mucho tiempo decidí cerrar los ojos, siempre me mantuve con ellos abiertos hasta cuando dormía, recuerdo mi prima Rhina asustarse cuando me observaba dormir y escuchar desde lejos la voz de mi madre decirle: ¡Ella duerme así, tiene los ojos abiertos, pero esta rendía durmiendo! debe tener una explicación medica que desconozco claro está.

Es acostumbrado a que cuando sentimos que las cosas no resultan como queremos o pensamos, nos demos por vencido. Quizás los pensamientos derrotistas se agolpen en nuestro cerebro pidiéndonos una y otra vez dejar de seguir luchando por aquel sueño que se ve cada vez más lejos. A veces la realidad de cada día nos hace jugarretas para desviar nuestra atención, pero es allí donde debemos encontrar las fuerzas necesarias y simplemente seguir.

Por: Lic. Claritza Benítez.

Muchas veces controlamos los miembros más grandes del cuerpo, pero cuán difícil es tener dominio propio del más pequeño, la lengua, que se jacta de grande cosas, que con pequeñas palabras provocan hasta la muerte. Así como un gran bosque se incendia con tan solo un pequeño fuego!

Esta semana fui analizando mi comportamiento y me puse a pensar que es imposible en este punto de vida que me vea sin acceso a la tecnología, ya sea la tv, el Smartphone, la tableta o mi computadora. Esta adicción va creciendo cada día, no hay momento en el que no necesite saber que pasa, en la web noticia (Listín Diario) o en mi twitter.

Los tiempos son los mismos, las situaciones similares, lo único que ha cambiado es el entorno y las influencias todo esto como fruto del desarrollo e integración de la tecnología en nuestra vida. Antes la mujer era la responsable de educar a los hijos en casa, no trabajaba; pero igual pasaban cosas desagradables existían otros conflictos, la diferencia radica en que no somos los mismos y nuestro ambiente tampoco. Nuestras prioridades han cambiado junto a ellas las de nuestros hijos.

Se termina, cuando todo termina.

En estos días he escuchado muchas actitudes derrotistas empezando el año, y no sé si en mi torrente sanguíneo hay exceso de Bevione y de John Maxwell, pero realmente no entiendo qué está pasando en este 2016, espero reconsideren. Mi historia de vida puede parecer dura para algunos, pero para mí no lo es, para mi es lo normal que me tocaba vivir y la he disfrutado en las buenas como en las malas, porque de esta última he sacado mi fuerza.