Autor: omayraramirez

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Odios y Secretos. Venganza o Rencor

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Cuando nacemos estamos libres de todo, nuestra mente es como una hoja en blanco a medida que crecemos, aprendemos hablar de las primeras palabras que emitimos después de “Papá” o “Mamá”, cruzamos a la etapa de NO para todo la respuesta es “No”. Porque desde que tenemos conciencia empezamos a delimitar nuestro espacio, a decir que es nuestro, si algo nos disgusta una comida o un vestuario. Empezamos a generar los rencores, que luego se transforman en un sentimiento más fuerte.

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Cuando Martha observo la llegada de Josué a la oficina, su corazón se sintió cálido, un sentimiento desconocido para ella hasta ese preciso momento. Como era de esperar el jefe reunía a todo el personal,  en el centro de la oficina  para presentar un nuevo empleado que se integraba al equipo. Martha siempre estuvo enamorada en secreto de su jefe, aun cuando el no trabaja en este lugar, lo conocía de las noches traviesas, de esas de caminar por la vieja ciudad mientras el olor a ron se fusionaba con el aroma del tabaco, para ella era más que idealizar y admirarlo, todo era más allá de eso, pero esta historia no es sobre él, porque aunque en su corazón  existía tal admiración ella jamás pensó en su jefe, más que como una admiradora observa su estrella de rock.

[caption id="attachment_201" align="alignnone" width="458"]by weheart by weheart[/caption] Siempre guardo un no grato recuerdo a la palabra clave que me ha acompañado a lo largo de mi existencia  “Tolerancia” desde pequeña se me inculco que la mujer debe ser tolerante, más que nada debía considerarla una cualidad, ser tolerante tener paciencia, buena niña. Debía ser tolerante con mis hermanos mayores, porque yo era la menor y así le decían a ellos que  tenían que serlo conmigo pues yo era pequeña. En el colegio debía ser tolerante con mis compañeros, pues las monjas nos educaban para ser personas de bien, me mostraban que todos éramos distintos, pero que aun así nos complementábamos debíamos aceptar a los demás con sus faltas y virtudes.  Poco a poco fue creciendo en mí algo más que una siempre virtud de “Mujer tolerante” a pasar a excusar el comportamiento abusivo de algunas personas, y disculparlas.